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Lijas de Mano

Casi todos hemos usado alguna vez una lija de mano. Se trata de un producto abrasivo, muy útil para realizar hacer terminaciones y terminar con las imperfecciones de superficies que queremos tengan un especial brillo y esplendor. Junto a las tradicionales lijas secas para madera, las modernas lijas de agua necesitan entrar en contacto con el agua para ser usadas de manera correcta.

Casi todos hemos usado alguna vez una lija de mano. Se trata de un producto abrasivo, muy útil para realizar hacer terminaciones y terminar con las imperfecciones de superficies que queremos tengan un especial brillo y esplendor. Junto a las tradicionales lijas secas para madera, las modernas lijas de agua necesitan entrar en contacto con el agua para ser usadas de manera correcta.

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Lijas de distinto grosor

Las finas, con grano de 150 a 180, se utilizan para la pasada final antes del acabado. Las medias, con grano de 100 a 120, son perfectas para eliminar los residuos del cortado. Las gruesas, con grano de 60 a 80, son las que se utilizan para alisar la superficie.

Son imprescindibles herramientas de bricolaje, muy fáciles de usar y con una gran cantidad de funcionalidades. Con un ejemplo, podemos imaginar su papel para restaurar un mueble de madera: se comenzará con una lija de 60, si se quiere quitar la pintura existente; se seguirá con una de 80 para alisar la superficie y, finalmente, para un acabado fino, se empleará una de 300.

Medición del grano de una lija

El número de grano da información sobre su tamaño. Cuanto menor es el número, mayor es éste y, por tanto, más basto será el lijado.

Consejos para lijar madera

Utiliza un taco de madera. El taco de madera es la herramienta perfecta para realizar esta tarea; corta solo el papel de lija que necesitas; lija en el sentido de la veta; utiliza una lámina de plástico y usa una esponja para maderas curvas.

Una de las tareas frecuentes del bricolaje doméstico es lijar el barniz de la madera. En función del tratamiento que se le quiera dar a la madera, usaremos un gramaje u otro. Así, el grano grueso es ideal para eliminar barnices y pinturas, si bien debemos evitarlo sobre maderas blandas. Por su parte, con el grano medio, alisaremos superficies y eliminaremos imperfecciones. Es el más común en todo tipo de proyectos. Con el grano fino, abriremos el poro de maderas sin tratar y mejorar la adherencia.

Uso de las lijas al agua

Antes de empezar a lijar la superficie deseada, la lija se debe sumergir en agua. Esto es muy útil porque las partículas, al lijar, ya no salen desprendidas en el aire, sino que se mantienen en el abrasivo. Un ligero inconveniente del uso de las lijas al agua es que luego se tendrá que limpiar con cuidado la superficie sobre la que se trabajó, aunque ya existen productos especiales para este fin.

Son muy utilizadas en el sector de la automoción para la reparación de pintura de los coches, pero no es el único uso. Otros usos que tienen las lijas al agua son: la preparación, alisado y terminaciones de paredes y cielorrasos. También son útiles en el lijado entre mantos de pintura, lijado de superficies como madera blanda y contrachapado.

Medidas de seguridad para usar una lija al agua

Aunque las lijas de agua no liberan partículas de polvo, como sí sucede con las lijas al seco, el peligro de inhalación recae por el tipo de material que se lije con ellas ya que algunos pueden emanar aerosoles. Lo recomendable es que el operario lleve siempre su equipo de seguridad cuando realice procesos de lijado. Este debe estar conformado por: protectores para ojos, protección contra el polvo, protector de oídos, de piel, entre otros.

Los talleres de chapa y pintura son los que mejor pueden hablar del tipo de lija de agua que es necesario para cada tipo de pulido. Las lijas al agua preferidas para este sector son: las de 600 para el pulido fino, de 1.000 para el pulido final, de 1200 para zonas para repintado, de 1.500 para el pulido de capa de pintura y de 2.000 para el pulido de laca.

La lija no será suficiente en algunos casos

Si la madera es vieja, hay que limpiarla antes de empezar a aplicar el barniz. Para ello, tenemos que lijar bien antes, y a continuación, limpiar con detergente para eliminar cualquier resto anterior. En cuanto a la brocha, utilizaremos una grande y plana, y un pincel pequeño y redondo para los detalles.

Lijas de distinto grosor

Las finas, con grano de 150 a 180, se utilizan para la pasada final antes del acabado. Las medias, con grano de 100 a 120, son perfectas para eliminar los residuos del cortado. Las gruesas, con grano de 60 a 80, son las que se utilizan para alisar la superficie.

Son imprescindibles herramientas de bricolaje, muy fáciles de usar y con una gran cantidad de funcionalidades. Con un ejemplo, podemos imaginar su papel para restaurar un mueble de madera: se comenzará con una lija de 60, si se quiere quitar la pintura existente; se seguirá con una de 80 para alisar la superficie y, finalmente, para un acabado fino, se empleará una de 300.

Medición del grano de una lija

El número de grano da información sobre su tamaño. Cuanto menor es el número, mayor es éste y, por tanto, más basto será el lijado.

Consejos para lijar madera

Utiliza un taco de madera. El taco de madera es la herramienta perfecta para realizar esta tarea; corta solo el papel de lija que necesitas; lija en el sentido de la veta; utiliza una lámina de plástico y usa una esponja para maderas curvas.

Una de las tareas frecuentes del bricolaje doméstico es lijar el barniz de la madera. En función del tratamiento que se le quiera dar a la madera, usaremos un gramaje u otro. Así, el grano grueso es ideal para eliminar barnices y pinturas, si bien debemos evitarlo sobre maderas blandas. Por su parte, con el grano medio, alisaremos superficies y eliminaremos imperfecciones. Es el más común en todo tipo de proyectos. Con el grano fino, abriremos el poro de maderas sin tratar y mejorar la adherencia.

Uso de las lijas al agua

Antes de empezar a lijar la superficie deseada, la lija se debe sumergir en agua. Esto es muy útil porque las partículas, al lijar, ya no salen desprendidas en el aire, sino que se mantienen en el abrasivo. Un ligero inconveniente del uso de las lijas al agua es que luego se tendrá que limpiar con cuidado la superficie sobre la que se trabajó, aunque ya existen productos especiales para este fin.

Son muy utilizadas en el sector de la automoción para la reparación de pintura de los coches, pero no es el único uso. Otros usos que tienen las lijas al agua son: la preparación, alisado y terminaciones de paredes y cielorrasos. También son útiles en el lijado entre mantos de pintura, lijado de superficies como madera blanda y contrachapado.

Medidas de seguridad para usar una lija al agua

Aunque las lijas de agua no liberan partículas de polvo, como sí sucede con las lijas al seco, el peligro de inhalación recae por el tipo de material que se lije con ellas ya que algunos pueden emanar aerosoles. Lo recomendable es que el operario lleve siempre su equipo de seguridad cuando realice procesos de lijado. Este debe estar conformado por: protectores para ojos, protección contra el polvo, protector de oídos, de piel, entre otros.

Los talleres de chapa y pintura son los que mejor pueden hablar del tipo de lija de agua que es necesario para cada tipo de pulido. Las lijas al agua preferidas para este sector son: las de 600 para el pulido fino, de 1.000 para el pulido final, de 1200 para zonas para repintado, de 1.500 para el pulido de capa de pintura y de 2.000 para el pulido de laca.

La lija no será suficiente en algunos casos

Si la madera es vieja, hay que limpiarla antes de empezar a aplicar el barniz. Para ello, tenemos que lijar bien antes, y a continuación, limpiar con detergente para eliminar cualquier resto anterior. En cuanto a la brocha, utilizaremos una grande y plana, y un pincel pequeño y redondo para los detalles.